Oliva

Oliva no es ni una gran ciudad ni un importante destino turístico. Tampoco hay muchos motivos para que aparezca en una guía de viajes: ni va sobrada de monumentos espectaculares ni tiene una ferviente energía creativa, por si eso no fuera suficiente las opciones de ocio son limitadas y la naturaleza es modesta.

Oliva es un pueblo, un poco grande, sí, pero no deja de ser un pueblo. ¿Y sabes qué? que está muy bien que sea así porque en los pueblos aún puedes encontrar espacio para los huertos, los árboles, los patos y las ranas, las playas de toda la vida, el aroma a tierra mojada cuando llueve, los paseos tranquilos... 

El placer de lo mundano

Así que, si estás cansado de la épica de los grandes focos urbanos y turísticos que van surgiendo como setas por todos los lugares del mundo Oliva es un excelente lugar para tomar un respiro y reencontrarte con el placer de lo mundano. 

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El clima de Oliva combina una sequía estival más o menos larga con una gran variabilidad interanual de precipitaciones, unos veranos calurosos e inviernos moderadamente fríos. En general, las lluvias se registran en invierno - desde octubre hasta abril - y en verano se produce un período de sequía de duración variable.

En verano las temperaturas son cálidas, el mes más caluroso registra temperaturas superiores a los 30 º C, y los inviernos son suaves, con temperaturas por encima de los 6 º C.